Tres patas dobladas en ángulo recto, un asiento redondo y líneas depuradas. El taburete Stool 60, diseñado en 1933 por Alvar Aalto, es un icono del diseño, una pieza de mobiliario pop que todavía hoy encontramos en viviendas, escuelas, bares, bibliotecas y decorados cinematográficos de estética retro. Cuando los taburetes se apilan, las patas dibujan una espiral de madera. En esa forma esencial ya se reconocen los principios del arquitecto finlandés.
«La solución de los problemas arquitectónicos es necesariamente un problema de humanización», sostenía Aalto. Esta idea estuvo presente a lo largo de toda su obra, desde los edificios hasta los muebles y las lámparas, diseñados en torno al cuerpo, los gestos y la vida cotidiana.
Entre sus numerosos trabajos, descubrimos las principales obras de Alvar Aalto y su legado en la arquitectura y el diseño.
Quién fue Alvar Aalto
Cuando Hugo Alvar Henrik Aalto se licenció en Arquitectura en Helsinki en 1921, Finlandia llevaba menos de cuatro años siendo un Estado independiente. Nacido en Kuortane el 3 de febrero de 1898, en 1923 abrió su primer estudio en Jyväskylä, partiendo de los fundamentos del clasicismo nórdico. Sus viajes por Europa durante la década de 1920 lo acercaron posteriormente al Movimiento Moderno y, a finales de la década, al Funcionalismo.
En 1924 se casó con la arquitecta Aino Marsio, formando una de las parejas que más han marcado la historia del diseño. Su luna de miel en Italia dejó huella en su forma de concebir las plazas, los paisajes y los espacios colectivos, alimentando su interés por la arquitectura mediterránea. Aino trabajó en el estudio como arquitecta y diseñadora y participó en la realización de muchas obras atribuidas únicamente a Alvar.
Tras la muerte de Aino, en 1949 Elissa Mäkiniemi se convirtió en la segunda esposa y colaboradora del arquitecto. Cuando Aalto murió en 1976, Elissa asumió la dirección del estudio y completó varios proyectos que todavía estaban sin terminar.
Cuál es el estilo de Alvar Aalto
El Funcionalismo de los años treinta apostaba por las líneas definidas, las superficies blancas y el mito de la máquina. Aalto adoptó su claridad, adaptándola a las necesidades físicas y psicológicas de las personas. Por ejemplo, el Sanatorio de Paimio, terminado en 1933 y diseñado junto a su esposa Aino para el tratamiento de la tuberculosis, está considerado una de las obras maestras del Funcionalismo europeo y del modernismo humanista.
Los colores, la acústica, la luz y el mobiliario se estudiaron desde el punto de vista de los pacientes. Las tonalidades de las habitaciones tenían en cuenta a quienes pasaban muchas horas en la cama, mientras que los lavabos se diseñaron para reducir el ruido del agua. En julio de 2026, el Sanatorio pasó a formar parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO como parte del sitio en serie Aalto Works.
La Biblioteca de Viipuri continuó esta investigación con lucernarios que difundían la luz sin deslumbrar y un techo ondulado diseñado para mejorar la acústica. La madera curvada, el ladrillo, la piedra, el vidrio y las superficies sinuosas definieron un modernismo más cálido, cercano a la arquitectura orgánica. Aalto también diseñaba tiradores, lámparas y muebles. Una silla debía sostener el cuerpo, una biblioteca favorecer la lectura y la escucha y una iglesia acoger la luz.
Cuáles son las obras de Alvar Aalto en Italia
Italia no fue solo un bonito recuerdo de la luna de miel de Alvar y Aino Aalto. El arquitecto finlandés regresó varias veces al país y dejó su huella en dos de las principales obras que construyó allí:
- el Pabellón de Finlandia en la Bienal de Venecia: diseñado en pocas semanas en 1956, debía ser una estructura provisional, desmontable y ligera «como una tienda de campaña». Paredes de madera azul, triángulos blancos y lucernarios componen uno de los edificios más reconocibles de los Giardini;
- la iglesia de Santa Maria Assunta en Riola di Vergato: proyectada a partir de 1966 en los Apeninos boloñeses y terminada después de la muerte de Aalto, modela la luz mediante siete arcos asimétricos de hormigón. Las bóvedas inclinadas dirigen la mirada hacia el altar y retoman las curvas del mobiliario.
Cuáles son las obras más famosas de Alvar Aalto
La mayoría de sus obras se encuentran en Finlandia, pero también hay edificios diseñados por el estudio Aalto en la actual Rusia, Francia, Alemania, Italia y Estados Unidos. En julio de 2026, trece sitios de Alvar, Aino y Elissa Aalto pasaron a formar parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Entre sus obras más conocidas se encuentran:
- el Sanatorio de Paimio: terminado en 1933 para el tratamiento de pacientes con tuberculosis, fue estudiado hasta el último detalle para favorecer el descanso y la recuperación. El sillón Paimio sostenía el cuerpo mediante una estructura flexible de contrachapado curvado;
- la Biblioteca de Viipuri: inaugurada en 1935 en la actual ciudad rusa de Vyborg, está iluminada por lucernarios circulares que difunden la luz sin deslumbrar. En el auditorio, un techo ondulado de madera fue diseñado para distribuir mejor el sonido;
- Villa Mairea: construida entre 1938 y 1939 en Noormarkku para los industriales Maire y Harry Gullichsen, es uno de los máximos exponentes de la arquitectura orgánica. Pilares irregulares, madera, piedra y grandes aberturas trasladan al interior el ritmo y los materiales del bosque que la rodea;
- el Ayuntamiento de Säynätsalo y el campus de Jyväskylä: ladrillos rojos, patios elevados, escaleras y recorridos peatonales organizan los edificios como pequeños centros urbanos. En ambos complejos, Aalto retomó la intimidad de las plazas italianas y la adaptó a los espacios cívicos y universitarios finlandeses;
- la Casa Experimental de Muuratsalo: construida en los años cincuenta como residencia de verano de los Aalto, también fue un laboratorio de arquitectura al aire libre. Las paredes del patio reúnen decenas de combinaciones de ladrillos, cerámicas y técnicas de colocación sometidas a la acción del clima;
- Aalto House y Studio Aalto: la casa de Helsinki, terminada en 1936, reunía la vivienda y el estudio profesional. El estudio posterior, construido a poca distancia, distribuía los espacios alrededor de un jardín en forma de anfiteatro utilizado también para encuentros y clases;
- la Maison Louis Carré: diseñada a finales de los años cincuenta cerca de París para el marchante de arte Louis Carré, conciliaba su función de vivienda privada con la de espacio expositivo. Aalto también diseñó los muebles, las lámparas y los detalles interiores, creando un entorno unitario para las obras de arte, los invitados y la vida familiar;
- Finlandia Hall, la Casa de la Cultura y la sede de KELA: tres edificios públicos de Helsinki en los que los materiales y las formas cambian según su función. El mármol blanco caracteriza el centro de congresos, el ladrillo curvo envuelve el auditorio de la Casa de la Cultura, mientras que la madera y la luz natural hacen más acogedoras las oficinas de la institución de seguridad social;
- la Iglesia de las Tres Cruces en Imatra, la Iglesia de la Cruz en Lahti y el centro cívico de Seinäjoki: la primera, terminada en 1958, puede dividirse en tres salas mediante paredes móviles. La iglesia de Lahti tiene una planta triangular y unas ventanas de entrada que forman una cruz monumental. En Seinäjoki, la iglesia, el ayuntamiento, la biblioteca, el centro parroquial y el teatro se agrupan alrededor de una plaza concebida como lugar de encuentro para la ciudad;
- Baker House en el MIT: construida a finales de los años cuarenta como residencia universitaria en Cambridge, Massachusetts, sigue una larga línea sinuosa junto al río Charles. Su forma permitía que más del 90 % de las habitaciones tuvieran vistas al río, rompiendo la monotonía de las residencias universitarias tradicionales;
- el taburete Stool 60, el sillón Paimio, el jarrón Savoy y la lámpara Beehive: estos objetos trasladaron los principios de Aalto a la vida cotidiana. El contrachapado se curva para sostener el cuerpo, el vidrio adopta perfiles irregulares y la luz atraviesa anillos metálicos superpuestos, con formas compatibles con la producción en serie de los objetos.
Para Aalto, la arquitectura y el diseño comenzaban por el cuerpo: por una luz que no deslumbra, un sonido que no molesta, un asiento que sostiene y un espacio construido en torno a los gestos cotidianos. Por eso, un taburete de 1933 y un sanatorio de los años treinta siguen pareciendo diseñados para el presente.
*Imagen de portada – credits to @alvaraaltofoundation
*Este artículo ha sido escrito por Nicola Teofilo, se publicó por primera vez en Immobiliare.it/news y ha sido traducido por la Redacción de Indomio.es/news.
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