Colaboradora Externa de Indomio.es/news
En septiembre, los bañadores vuelven a los cajones después de meses entre el mar, la piscina, el sol y las cremas solares. Sin embargo, guardarlos sin un último lavado puede dejar en los tejidos residuos capaces de afectar a sus colores y elasticidad.
Estas son algunas precauciones para conservar bañadores, bikinis y bañadores de una pieza en buenas condiciones hasta el verano siguiente, desde la limpieza hasta la forma de guardarlos en el armario.
La capacidad de un bañador para adaptarse al cuerpo y mantener su forma depende de las fibras sintéticas elásticas, a menudo combinaciones de poliamida o poliéster y elastano. Son materiales diseñados para resistir al agua y acompañar los movimientos, pero durante el verano entran continuamente en contacto con sustancias y condiciones que pueden deteriorarlos.
El cloro, los rayos UV, el calor, las cremas solares y los aceites corporales pueden afectar a las fibras elásticas, mientras que el salitre deja residuos en el tejido si no se elimina con un aclarado minucioso. Con el tiempo, el bañador puede perder elasticidad, desteñirse o ajustarse peor al cuerpo.
A estos residuos se suma la humedad. Un bañador todavía mojado guardado directamente en el cajón puede retener agua, sobre todo en los forros y las copas acolchadas, con el riesgo de que aparezcan malos olores.
La etiqueta sigue siendo la primera referencia, ya que los materiales, adornos y rellenos pueden requerir tratamientos diferentes. En general, lavar los bañadores a mano es el método más delicado y permite eliminar los residuos acumulados durante el verano reduciendo al mínimo el desgaste de las fibras.
La limpieza requiere pocos pasos, pero cada uno de ellos contribuye a conservar el tejido:
Un breve remojo puede ayudar cuando persiste algún residuo.
La lavadora, en cambio, solo debe utilizarse si así lo indica la etiqueta, eligiendo un programa delicado a baja temperatura e introduciendo el bañador en una bolsa protectora de malla.
Después del lavado, el agua que queda en el tejido aumenta el peso de la prenda. Por tanto, escurrirla o colgarla cuando todavía está empapada puede deformarla y someter los tirantes y los bordes elásticos a una tensión prolongada.
Una vez absorbido el exceso de humedad con una toalla, es preferible dejar secar el bañador en horizontal y a la sombra. Durante esta fase conviene:
El forro, el tejido y los rellenos deben estar completamente secos antes de guardar la prenda.
El lugar elegido debe estar seco, protegido de la luz y resguardado de cambios bruscos de temperatura. Para guardar los bañadores también es necesario disponer de algo de espacio, sobre todo cuando tienen copas o rellenos que podrían deformarse si permanecen comprimidos durante meses.
A la hora de guardar las prendas en el armario es importante:
El lavado y el secado no son suficientes si después el bañador se guarda de forma incorrecta. Algunos errores pueden estropear el tejido, los elásticos y la forma de la prenda durante los meses que permanece en el armario:
*Este artículo ha sido escrito por Achiropita Cicala, se publicó por primera vez en Immobiliare.it/news y ha sido traducido por la Redacción de Indomio.es/news.