Colaboradora Externa de Indomio.es/news
El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO ha cerrado su 48.ª sesión con una decisión que amplía considerablemente el mapa de los bienes protegidos en todo el mundo: 25 nuevos sitios han entrado en la Lista. Con estas incorporaciones, el total asciende a 1.273 bienes repartidos en 173 países. Un dato que destaca especialmente es la primera inscripción en la historia de tres Estados africanos, Comoras, Santo Tomé y Príncipe y Sudán del Sur, un paso hacia una representación más equilibrada del patrimonio mundial, tradicionalmente concentrado en Europa.
Por su parte, tres sitios han sido inscritos mediante un procedimiento de urgencia directamente también en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro.
El Comité del Patrimonio Mundial ha dividido los 25 nuevos sitios en tres categorías: diecinueve culturales, cinco naturales y uno mixto.
Detrás de cada nombre hay una historia que merece la pena contar. Esta es una selección de 10 de los nuevos sitios inscritos en la Lista.
Trece edificios y complejos diseñados por el arquitecto Alvar Aalto entre 1928 y 1988 reflejan la contribución finlandesa al Movimiento Moderno. No se trata únicamente de una cuestión de estilo, sino de una visión de la arquitectura como respuesta concreta a las necesidades sociales, desde los espacios residenciales hasta los públicos, en un diálogo constante entre función y forma.
El sitio en serie se extiende a lo largo de unos 80 kilómetros de costa e incluye las playas de Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword, además de Pointe du Hoc, los restos del Muro Atlántico alemán y el cementerio estadounidense de Colleville-sur-Mer. Ha sido inscrito como «lugar de memoria», una categoría introducida en 2023 para reconocer acontecimientos que los pueblos deciden conmemorar, en este caso el desembarco aliado del 6 de junio de 1944.
Cerca de Varanasi, en Uttar Pradesh, Sarnath es el lugar donde, según la tradición, Buda pronunció su primer sermón y se encontró con sus primeros discípulos. Es el cuadragésimo quinto sitio de la India que entra en la Lista, lo que confirma la importancia espiritual e histórica del subcontinente.
El reconocimiento incluye dos edificios construidos durante el auge del caucho de finales del siglo XIX: el Teatro da Paz de Belém, inaugurado en 1878, y el Teatro Amazonas de Manaos, abierto en 1896. Inspirados en la arquitectura francesa, son testimonio de la ambición de una región que aspiraba a integrarse en los circuitos culturales y comerciales internacionales. Con esta inscripción, Brasil alcanza los 26 sitios.
Único sitio mixto de la sesión, el monte Olimpo combina su valor mitológico, como morada de Zeus y de los dioses del Olimpo, con un destacado patrimonio natural. La montaña, que ya es reserva de la biosfera de la UNESCO, alberga un hotspot de biodiversidad de la flora mediterránea y conserva bosques antiguos que sobrevivieron a las glaciaciones.
En el extremo septentrional del mar Rojo se encuentra el sistema de arrecifes de coral tropicales más septentrional del planeta. Arrecifes de coral, praderas de fanerógamas marinas y hábitats más profundos albergan corales que, a lo largo de diez mil años, se han adaptado a una elevada salinidad y a repetidas olas de calor marinas, demostrando una resistencia poco común.
En la frontera entre Georgia y Florida, Okefenokee es una de las mayores zonas húmedas de aguas negras de Norteamérica. Su ecosistema de turberas, bosques inundados y canales alberga una fauna muy diversa, incluidos caimanes, y está considerado un ejemplo prácticamente intacto de pantano subtropical.
Comprende los parques nacionales de Boma y Badingilo, junto con las sabanas y las llanuras aluviales circundantes, escenario de la que se considera la mayor migración de mamíferos terrestres del mundo, la del kob de orejas blancas. Debido a la inestabilidad de la región, el sitio fue inscrito mediante un procedimiento de urgencia y, al mismo tiempo, incluido en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro.
Seis medinas, cuatro en la isla de Gran Comora y dos en Anjouan, son testimonio de la arquitectura suajili y de los sultanatos que, desde el siglo XII, desempeñaron un papel destacado en las rutas comerciales del océano Índico. Murallas defensivas, palacios, mezquitas y plazas se entrelazan en redes de estrechos callejones, como ocurre en la capital, Moroni, donde destaca el minarete verde de la Mezquita del Viernes.
Seis antiguas plantaciones coloniales, Monte Café, Água Izé, Diogo Vaz y São João en la isla de Santo Tomé, y Sundy y Belo Monte, muestran el funcionamiento de un sistema agroindustrial a gran escala basado en la migración forzada y el trabajo forzoso, activo desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX para sostener la producción mundial de materias primas tras la abolición de la esclavitud. Una memoria difícil, pero parte integrante de la historia del archipiélago, que con esta inscripción entra por primera vez en la Lista del Patrimonio Mundial.
*Este artículo ha sido escrito por Agnese Giardini, se publicó por primera vez en Immobiliare.it/news y ha sido traducido por la Redacción de Indomio.es/news.