Colaboradora Externa de Indomio.es/news
Del bestseller de Colleen Hoover llega a la gran pantalla «Verity: La sombra de un engaño», el thriller psicológico dirigido por Michael Showalter y protagonizado por Anne Hathaway, Dakota Johnson y Josh Hartnett. La historia sigue a la escritora Lowen Ashleigh, a quien encargan terminar la obra de la famosa Verity Crawford y que se instala en la apartada mansión familiar.
Sin embargo, es precisamente la casa la que se convierte en uno de los elementos más importantes de la película: un lugar elegante y aparentemente perfecto que esconde una atmósfera cada vez más inquietante. Y, curiosamente, esa vivienda no se encuentra en Vermont, como sucede en la historia.
La película sigue a Lowen Ashleigh (Dakota Johnson), una escritora que atraviesa un momento difícil y acepta trabajar como escritora fantasma para terminar la obra de la célebre Verity Crawford (Anne Hathaway). En la apartada mansión familiar, Lowen encuentra unos inquietantes escritos autobiográficos de la mujer y descubre confesiones estremecedoras sobre su relación con su marido, Jeremy (Josh Hartnett).
Mientras intenta averiguar qué ocurrió realmente, la escritora se ve atrapada en una red de secretos, manipulaciones y deseos, donde la frontera entre la verdad y la ficción se vuelve cada vez más difusa.
La principal localización se encuentra en Armonk, en el condado de Westchester, al norte de Nueva York, donde se rodó la película entre febrero y abril de 2025. Se trata de una vivienda real diseñada en los años sesenta por el diseñador danés Jens Quistgaard, conocido principalmente por su trabajo para la marca Dansk. La casa, conocida como Beckoning Path, nunca había sido utilizada como escenario cinematográfico antes de la llegada de esta producción.
Su arquitectura modernista, rodeada de vegetación y con vistas al agua, proporcionó exactamente el aislamiento que requería la historia. Las líneas geométricas, la madera, la piedra y los grandes ventanales contribuyen a convertir la residencia en una presencia casi viva, capaz de alimentar la incertidumbre y la tensión.
La elección de esta mansión no fue casual. El equipo de diseño de producción tomó la arquitectura original como punto de partida, acentuando sus aspectos más inquietantes e incorporando a los interiores elementos inspirados en el modernismo y el brutalismo. Según la diseñadora de producción Amy Williams, el proyecto de Quistgaard partía de la idea de una especie de barco naufragado en medio del paisaje, una imagen perfecta para una película construida sobre secretos, rupturas e identidades ambiguas.
Quería que la casa fuera una especie de madriguera del Conejo Blanco en la que adentrarse. Tenía que dar la sensación de que la vivienda escondía entradas, pasadizos y habitaciones cuya existencia ni siquiera se sospechaba. No se llega a comprender del todo lo grande que es la casa ni cuántas habitaciones tiene. Es una vivienda ideal, casi de cuento de hadas, extremadamente insólita y, en muchos sentidos, una prolongación de la imaginación de Verity.
Así lo explicó Showalter.
Los espacios se diseñaron para provocar una sensación de desorientación: distintos niveles, pasadizos, pasillos y perspectivas poco habituales dificultan comprender por completo la distribución de la vivienda. Es exactamente lo que necesita la historia de Lowen, quien, al entrar en la mansión, también se adentra en una realidad cada vez más difícil de descifrar.
Según Anne Hathaway, la elección de la casa está lejos de ser casual:
Es toda una declaración de estilo. Es una elección muy insólita y, al mismo tiempo, perfecta. Transmite una sensación de inquietud e intimidad; es una casa que te gustaría tener, pero que a la vez resulta verdaderamente siniestra y llena de presagios.
No todo lo que aparece en la casa de los Crawford se rodó en la residencia original. Para algunos de los espacios interiores, la producción utilizó Broadway Stages, en Glendale, Queens, donde completó el rodaje en estudio. Las instalaciones cuentan con numerosos platós y equipos sofisticados que permitieron al equipo construir espacios específicos y controlar con mayor precisión la iluminación, los movimientos de cámara y los decorados.
El resultado es una combinación de arquitectura real y decorados construidos, concebida para que toda la propiedad parezca un único espacio. Para el espectador, distinguirlos resulta prácticamente imposible: la casa real aporta su personalidad, mientras que los interiores recreados intensifican su lado más claustrofóbico.
Si la mansión representa el corazón oscuro de la historia, Nueva York introduce la película en el mundo real. Una de las secuencias más importantes del comienzo se rodó cerca de Grand Central Terminal, en Manhattan, entre Park Avenue y la calle 41. La producción utilizó una localización auténtica para la escena en la que Lowen presencia un dramático accidente y se ve directamente implicada en sus consecuencias.
Se trata de una elección significativa también desde el punto de vista narrativo. La película comienza con el ritmo frenético de la metrópoli para conducir progresivamente a la protagonista hacia el aislamiento de la propiedad de los Crawford. El contraste entre las multitudes de Manhattan y la casa rodeada de naturaleza refuerza así uno de los temas centrales de «Verity»: el paso de una realidad aparentemente normal a un mundo en el que ya nada resulta del todo fiable.
Para quienes quieran seguir los pasos de la película en Nueva York, algunas de las localizaciones son fácilmente accesibles. Grand Central Terminal es uno de los lugares más sencillos de visitar: la estación se encuentra en pleno Midtown Manhattan y sigue siendo uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad.
En cambio, visitar la mansión de Armonk resulta más complicado. Beckoning Path es una propiedad privada, por lo que no puede considerarse un destino turístico abierto al público.
Broadway Stages también es un espacio profesional destinado a producciones cinematográficas y televisivas, no un plató abierto a los visitantes.
En la práctica, la forma más sencilla de seguir el recorrido de la película es comenzar en Manhattan y dirigirse después hacia Westchester, apreciando desde el exterior el contraste entre la Nueva York urbana y la arquitectura aislada elegida como escenario de la propiedad de los Crawford.
*Imagen de portada – Credits to @verityfilm
*Este artículo ha sido escrito por Lorenzo Usai, se publicó por primera vez en Immobiliare.it/news y ha sido traducido por la Redacción de Indomio.es/news.